7.
JUVENTUDA ACUMULADA: TU BIBLIA
JUVENTUD ACUMULADA EN LA BIBLIA:
JOB: Después de esto,
Job vivió 140 años y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, hasta cuatro
generaciones.
17 Y murió Job anciano y lleno de años.
Salmo 37:25 Yo he sido joven y he envejecido; pero no he
visto a un justo desamparado, ni a sus descendientes mendigando pan.
Salmo 71:9 No me deseches en el tiempo de la vejez; no me
desampares cuando mi fuerza se acabe. 18 Aun en la vejez y en las canas, no me
desampares, oh Dios, hasta que proclame a la posteridad las proezas de tu
brazo, tu poderío a todos los que han de venir.
Salmo 91:14 "Porque en mí ha puesto su amor, yo lo
libraré; lo pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. 15 El me
invocará, y yo le responderé; con él estaré en la angustia. Lo libraré y lo
glorificaré; 16 lo saciaré de larga vida y le mostraré mi salvación."
Salmo 92:12 El justo florecerá como la palmera; crecerá alto
como el cedro en el Líbano. 13 Plantados estarán en la casa de Jehovah; florecerán
en los atrios de nuestro Dios. 14 Aun en la vejez fructificarán. Estarán llenos
de savia y frondosos, 15 para anunciar que Jehovah, mi roca, es recto, y que en
él no hay injusticia.
Proverbios 17:6 Corona de los ancianos son los hijos de los
hijos, y la gloria de los hijos son sus padres.
Proverbios 23:22 Escucha a tu padre, que te engendró; y
cuando tu madre envejezca, no la menosprecies.
Lamentaciones 3:22 Por la bondad de Jehová es que no somos
consumidos, porque nunca decaen sus misericordias. 23 Nuevas son cada mañana;
grande es tu fidelidad.
2 Corintios 4:7 Con todo, tenemos este tesoro en vasos de
barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros. 8
Estamos atribulados en todo, pero no angustiados; perplejos, pero no desesperados;
9 perseguidos, pero no desamparados; abatidos, pero no destruidos. 10 Siempre
llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús por todas partes, para que también en
nuestro cuerpo se manifieste la vida de Jesús. 11 Porque nosotros que vivimos,
siempre estamos expuestos a muerte por causa de Jesús, para que también la vida
de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. 12 De manera que en nosotros
actúa la muerte, pero en vosotros actúa la vida. 13 Sin embargo, tenemos el
mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí; por lo tanto hablé.
Nosotros también creemos; por lo tanto también hablamos, 14 sabiendo que el que
resucitó al Señor Jesús también nos resucitará a nosotros con Jesús y nos
presentará a su lado juntamente con vosotros. 15 Porque todas estas cosas
suceden por causa vuestra para que, mientras aumente la gracia por medio de
muchos, abunde la acción de gracias para la gloria de Dios. 16 Por tanto, no
desmayamos; más bien, aunque se va desgastando nuestro hombre exterior, el interior,
sin embargo, se va renovando de día en día. 17 Porque nuestra momentánea y leve
tribulación produce para nosotros un eterno peso de gloria más que
incomparable; 18 no fijando nosotros la vista en las cosas que se ven, sino en
las que no se ven; porque las que se ven son temporales, mientras que las que
no se ven son eternas.
Tito 2:1 Pero habla tú lo que está de acuerdo con la sana
doctrina; 2 que los hombres mayores sean sobrios, serios y prudentes, sanos en
la fe, en el amor y en la perseverancia. 3 Asimismo, que las mujeres mayores
sean reverentes en conducta, no calumniadoras ni esclavas del mucho vino,
maestras de lo bueno, 4 de manera que encaminen en la prudencia a las mujeres
jóvenes: a que amen a sus maridos y a sus hijos, 5 a que sean prudentes y
castas, a que sean buenas amas de casa, a que estén sujetas a sus propios
maridos, para que la palabra de Dios no sea desacreditada.
1 Timoteo 5:1 No reprendas con dureza al anciano, sino
exhórtale como a padre; a los más jóvenes, como a hermanos; 2 a las ancianas,
como a madres; y a las jóvenes, como a hermanas, con toda pureza.
2 Corintios 5:1. De
hecho, sabemos que si esta tienda de campaña en que vivimos se deshace, tenemos
de Dios un edificio, una casa eterna en el cielo, no construida por manos
humanas.2Mientras tanto suspiramos, anhelando ser revestidos
de nuestra morada celestial,3 porque cuando seamos
revestidos, no se nos hallará desnudos.4 Realmente,
vivimos en esta tienda de campaña, suspirando y agobiados, pues no deseamos ser
desvestidos sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.5 Es
Dios quien nos ha hecho para este fin y nos ha dado su Espíritu como garantía
de sus promesas.
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